diumenge, de gener 25

Elogio del cuento

Alberto Manguel © BABELIA

No sabemos en qué momento el cuentista supo que lo que contaba sería un género literario. Lo cierto es que en algún momento de nuestra historia el cuento se diferenció del poema, de la novela y del ensayo, y emergió como un género literario distinto para que los profesores universitarios tuvieran de qué ocuparse. Sin embargo, más allá de esas divisiones burocráticas, el lector intuye que el cuento no es novela, que una diferencia que puede medirse (pero no definirse) por el número de páginas, distingue uno del otro. Borges alguna vez dijo que escribía cuentos porque la novela le parecía una exageración. Detrás de la boutade se oculta una verdad literaria: la novela expande la narración, el cuento la concentra.
Los mini-relatos de Augusto Monterroso no pueden ser leídos como mini-novelas; el equivalente de esa parodia es, para la novela, la casi interminable Comedia humana de Balzac. El cuento retiene en su nombre sus orígenes sin duda orales, calidad que preservan aún hoy los narradores orales de las plazas de mercado en Marruecos, Colombia, Gabón.
La escritura, que todo formaliza (quizás porque nace como un instrumento contable, para sumar o restar cabezas de ganado), empieza desde temprano a dar al cuento artificios y estrategias. Refinándose en fábula, parábola, anécdota, historia humorística o moral, relato erótico, histórico, filosófico, de terror, el cuento adquiere, según su categoría, rasgos particulares que, si bien son reconocidos, los autores del género se empeñan en cambiar.
Así las historias de fantasmas ("viejas como el miedo", decía Adolfo Bioy Casares) al principio, en Mesopotamia y Egipto, debieron su eficacia a la mera aparición de un muerto; luego a un muerto transformado en otra cosa, un esqueleto en Roma, una sombra en la Italia de Boccaccio, un zorro en China; finalmente, con los grandes autores del siglo diecinueve el fantasma se reduce a una ausencia, a algo horriblemente real y sin embargo invisible. Cambios similares pueden rastrearse en las otras categorías, nuevas maneras de contar a las cuales el lector rápidamente se acostumbra.
Ya en el siglo dieciocho, los lectores de cuentos son tan diestros en el arte de seguir las maniobras del autor, que Diderot se ve obligado a destruir o renovar sus expectativas con un cuento que (imitando al futuro Magritte) titula Esto no es un cuento. El cuento es quizás el más conservador de todos los géneros. Cambia el estilo, el tono, el impacto del final o del comienzo, la posición del narrador, la voluntad fantástica o documentalista, pero no, en términos generales, su forma. Si bien pueden encontrarse ejemplos de cuentos que escapan cabalmente al modelo de narración tradicional (pienso en El joven intrépido en trapecio volante de William Saroyan y en alguno de Raymond Carver), la mayor parte de ellos sigue el consejo del Rey en Alicia en el País de las Maravillas, "Comienza en el comienzo y sigue hasta llegar al final; allí para". Casi no existen cuentos de estructura tan libre como el Tristram Shandy de Lawrence Sterne o Cobra de Severo Sarduy. Y autores como James Joyce y Julio Cortázar, que tan brutalmente renovaron la novela, escribieron cuentos exquisitamente clásicos cuya originalidad se halla en la voz y la temática, o en la aproximación a esa temática, no en la forma misma del cuento.
Por absurdas razones comerciales, las editoriales han decretado que los cuentos no se venden. No se venden Poe, Kipling, O. Henry, Chéjov, Katherine Mansfield, Ernest Hemingway, John Cheever, Borges, Silvina Ocampo, Alice Munro, Mavis Gallant. Y sin embargo, más que nunca, los cuentos siguen escribiéndose y, no lo dudo, leyéndose. Tal vez porque, en su clásica, modesta precisión, nos permiten concebir la insoportable complejidad del mundo como una íntima y breve epifanía. -

divendres, de gener 23

Sobras completas, de Mir & Mor


El domingo 25 de enero a las 20:00 horas visitará el Café del Duende una pareja de humoristas-cuentistas llamados Óscar Mora y Josep Vicent Miralles, más conocidos como Mir & Mor.

Descripción en serio: Es la primera vez que Mir y Mor actúan juntos, y probablemente nunca lo vuelvan a hacer. Sobre el escenario, Mir nunca sabe lo que va a decir Mor y viceversa. Viceversa actuaba con ellos, pero huyó después del primer espectáculo. Mor nunca sabe lo que va a decir Mir, de hecho, Mir es una persona de pocas palabras y gestos indescifrables. Este espectáculo no recibe ningún Fondo Eurpeo ni ayudas de la CEE. Pagaban para que nos retirásemos, pero lo rechazamos porque aún nos queda algo de dignidad y orgullo: en cuanto tengamos dinero, los sacamos de la casa de empeños. Mientras tanto, hemos aceptado el patrocinio de la Protectora de Animales y el auxilio de San Antón y Sor Maravillas ex aequo. A la hora de ver el espectáculo, recuerden que no está permitido lanzar verduras, hortalizas y cucurbitáceas al escenario, ni de cualquier otro objeto con más talento que ellos. Si algo de lo que decimos no les hace gracia, piensen en nuestras madres, pero sin citarlas: ellas no tienen la culpa.


Descripción más en serio: Óscar Mora y Josep Vicent Miralles vienen de Alicante bajo el sobrenombre de "MIR & MOR". Actualmente, ambos trabajan escribiendo humor, y de vez en cuando les gusta subirse a los escenarios para presentar sus "Sobras Completas", cuentos, monólogos, sketchs y otras disciplinas que nunca serán olímpicas. A veces cuentan textos de Cortázar, Borges, Góngora... y otras se atreven con textos propios. La verdad es que el repertorio cambia cada vez, y nunca es posible ver el mismo espectáculo dos veces.

dimarts, de gener 20

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!


La S.G.A.E. (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo con el beneplácito del gobierno
¡No consientas este atentado contra la cultura!
Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.

POR EL PLACER DE LA LECTURA:
El escrito adjunto va firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
Jl Sanpedro

divendres, de gener 16

Un Juglar del siglo XXI: Matías Tárraga



Este domingo día 18 a las 20’00 horas nos visita Matías Tárraga,
el cuentero/romancero/juglar más divertido, mordaz y con la lengua más ágil de cuantos se dejan ver por el Café del Duende.

Expresamente venido desde Murcia, este caballero nos trae sus romanzas y fábulas varias con un estilo desenfadado a la par que divertidísimo. Oírle es un delirio, una sorpresa continua y un aprendizaje sobre varios mitos y personajes, desde la Edad Media hasta la actualidad.

En esta ocasión no sabemos que nos traerá de su repertorio tan nutrido. Sorpresas, fábulas, maquinaciones viejas y nuevas, pero casi seguro que el mismo peculiar estilo que nos ha dejado riendo y reflexionando a carcajadas en sus anteriores visitas. Dad una mirada a su página blog para saber más.

Si queréis escuchar la voz y los gestos de uno de los juglares más sorprendentes del siglo XXI, no te lo puedes perder, anula todos tus compromisos del domingo por la tarde y disfruta con Matias,,,,,nos vemos.

dimecres, de gener 7

Narradors sorpresa i el ruc com a metàrora


El proper diumenge 11 de gener de 2009 a les 20:00 hores tindrem al Café del Duende a dos dels narradors més interessants del País Valencià. Però hem decidit amagar, de moment, la seua identitat per allò de crear expectatives...
Un podria tindre , en un moment donat, l'ase com a símbol identitari (sabeu que és una espècie en vies d'extinció com la nostra llengua) i l'altre sempre ens parla d'un personatge que sol "cavalcar" a lloms d'un ruc, des d'on imparteix els seus coneixements popular. Encara no...
A un li agraden les històries de la gent de poble, que enristra amb un mestratge únic, "saber fer" de rondallaire que és molt valorat pels auditoris de tot el territori, i l'altre és una persona de poble (com ho som tots "un entre tants" com deia Estellés), per molt que s'empenye en explicar que pertany a una família nòrdica. Però, com veureu els que vindreu a la sessió del diumenge, a tots dos, com als ASES d'estirp, els agrada contar sempre a contracorrent.

No sabeu encara de qui es tracta? Doncs no us ho podeu perdre!!! I de segur que es posen d'acord, com els dos ases de la imatge, per fer de la propera contada una nit inoblidable. No sigues ruc i vine a escoltar-los.